Miércoles, 31 Mayo 2017 14:38

Discurso del Presidente del Congreso Nacional, Dr. Mauricio Oliva, en el acto de entrega de la Condecoración en el grado de Gran Cruz con Placa de Oro y Pergamino Especial de Reconocimiento al embajador de los EEUU, Señor James Nealon

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Discurso del Presidente del Congreso Nacional, doctor Mauricio Oliva, en el acto de entrega
de la Condecoración en el grado de Gran Cruz con Placa de Oro y Pergamino Especial de Reconocimiento al embajador de los Estados Unidos de América, Señor James Nealon.
Tegucigalpa, miércoles 31 de mayo de 2017

Señoras y señores:

Hoy marcamos un hermoso alto en el camino de nuestra normalidad parlamentaria para cumplir con el deber de honrar la trascendental gestión diplomática del excelentísimo señor embajador de los Estados Unidos de américa, ante pueblo y gobierno de Honduras, el honorable señor don James Nealon.

 

Este día el congreso nacional de la república le otorga la condecoración en el grado de gran cruz, placa de oro y pergamino especial de reconocimiento, que es nuestra más elevada presea reservada solamente para quienes hayan prestado extraordinarios servicios a la patria contribuyendo a su bienestar, a la búsqueda del bien común y al desarrollo social, institucional y económico en sus distintas manifestaciones.

Este galardón en nombre de nuestro pueblo es reconociendo en usted, señor embajador, la exitosa misión que ha cumplido en tres años como jefe de su delegación diplomática estrechando entre nuestros pueblos los antiguos vínculos de colaboración y amistad que nos unen.

Es también, evidentemente, un reconocimiento al pueblo y gobierno de los estados unidos de américa que usted dignamente representa en esta tierra hermana que lo acogió con la hospitalidad de los amigos sinceros.

En Estados Unidos de América apreciamos la fuerza de sus valores y la pasión con la que los defienden. Su inclaudicable lucha por las libertades humanas, la democracia como base de su institucionalidad y el respeto a la ley como su guía, hacen de ella una nación fuerte con un pueblo amigo con el que podemos contar.

De su seno han salido grandes aportes a la humanidad, pero de todos ellos yo quisiera resaltar que si una sola cosa le aplaudiéramos a la tierra de Lincoln y de Washington, es que todos los sueños son alcanzables para el que trabaja y se esfuerza.

Le han mostrado al mundo, y particularmente a nuestra región, que las reglas claras sobre el comercio, la migración y la cooperación en general, construyen relaciones perdurables y aseguran la mutua confianza que une a las naciones que comparten principios democráticos e institucionales.

En estos días en que se conmemora el centenario del nacimiento del presidente John f. Kennedy todos valoramos que un buen punto de partida para el ciudadano es ¨no preguntes qué ha hecho la patria por tí sino más bien pregúntate que has hecho tu por la patria¨.

Hemos contado con los estados unidos de américa en nuestros peores momentos y eso lo agradecemos. En los tiempos actuales los desafíos demandan de la coordinación de acciones para enfrentar el narcotráfico, el terrorismo, la inmigración ilegal y otras tareas en las que la voluntad de honduras será siempre colaborar.
Felizmente, en esa visión se han enmarcado las tareas asumidas por el embajador Nealon y apreciamos en él la buena voluntad de colaborar para profundizar los lazos que nos unen.

Le hemos tenido entre nosotros durante los últimos tres años afanado en asuntos bilaterales como la cooperación para el desarrollo, el apoyo al sector justicia, el fortalecimiento de los mercados para las exportaciones, la educación y la salud, la recuperación de nuestra seguridad ciudadana y el combate a la corrupción.

Asimismo, ha sido clave su intervención en asuntos multilaterales como la iniciativa de la alianza para la prosperidad del triángulo norte de centro américa, la seguridad y el desarrollo regionales.

En toda esa exigente faena, su excelencia ha encontrado tiempo para recorrer nuestros pueblos y empaparse, como profesional de la historia que es, de nuestra idiosincrasia e identidad hondureñas.

Se llevará la indeleble marca que deja en el corazón la hospitalidad de nuestra gente, el verde azul de nuestras montañas, el grácil aleteo de nuestras aves multicolores, el sabor del mejor café del mundo y las ansias de un pueblo por vivir en democracia, en desarrollo y en libertad.

Señor embajador y estimado amigo:
Reciba usted esta condecoración como un sello de amistad entre nuestras naciones y como símbolo de agradecimiento por su contribución a la consolidación de nuestras relaciones, por su calidad humana y por su alto espíritu de respeto al país que lo ha recibido con los brazos abiertos.

Que en sus nuevas asignaciones profesionales tenga éxito y que, junto a su apreciable esposa Kristin, en sus vacaciones la primera opción sea este pedazo de cielo que camina hacia un futuro mejor, esta tierra de Morazán que le invita a regresar.

¡Que Dios bendiga a los Estados Unidos de América!

¡Que Dios bendiga a Honduras!

Muchas gracias

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